Revisionismo o Lopismo. Parte final
A pesar de
las numerosas obras publicadas sobre la guerra de la Triple Alianza
(1864-1870), el análisis de las causas del conflicto siguen generando
discusiones y no faltan las interpretaciones fantasiosas. No existe una
historia económica paraguaya propiamente dicha como para juzgar la época
de Carlos Antonio López, como de grandeza nacional, con argumentos que en la mayoría de los casos apoyados en fuentes insuficientes o poco verosímiles. Asimismo, los
revisionistas echan mano a los más absurdos argumentos para exculpar a
Solano López de su responsabilidad en aquella catástrofe nacional: de
que Gran Bretaña promovió, apoyó y financió la guerra de la Triple
Alianza como manera de
destruir el sistema económico del Paraguay por constituir una amenaza a
sus intereses.
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Los López. Carlos Antonio y Francisco Solano. Imagen extraída de google image |
Para algunos revisionistas, como
Natalicio González (h), cuyo exacerbado nacionalismo superaba su gran
talento, la guerra fue la consecuencia de una confrontación de dos
doctrinas: el nacionalismo paraguayo contra el capitalismo británico.
Sin embargo, para otro revisionista es el resultado de dos sociedades:
socialismo o capitalismo de Estado (Dr. Francia y los López), contra un
capitalismo de "laissez faire" (Río de la Plata), en el que grupos
extranjeros jugaban un papel central. Como tercera posición que busca
culpar a Inglaterra por la guerra, los revisionistas presentan como una
confrontación entre una estrategia económica autosustentada (Paraguay), y
otra que descansaba en el ingreso de recursos productivos externos como
capital y fuerza de trabajo (Brasil y el Río de la Plata).
"No existe
evidencia de que el gobierno británico haya considerado algún intento
para derrocar al gobierno de los López, a pesar de tener suficiente
capacidad para ello. Un examen de las relaciones de Gran Bretaña con el
Paraguay, consecuentemente, favorece la opinión contraria, de que el
gobierno británico constantemente reusaba interferir en los asuntos
internos de los Estados latinoamericanos, o en las relaciones de los
Estados, en un intento de promover los intereses económicos de Gran
Bretaña" (Juan C. Herken Krauer y María I. Giménez de Herken), (c).
No obstante, al denodado esfuerzo del Dr. Francia y Carlos A. López,
hasta 1852, el Paraguay se mantuvo sin relaciones formales con la
mayoría de los países europeos. De hecho, el Paraguay fue el último
Estado de América del Sur en ser reconocido por Gran Bretaña. Una de las
causas era que el gobierno británico no deseaba molestar a la
Argentina. La derrota
del presidente de la Argentina, general Juan Manuel de Rosas en la
batalla de Caseros (1852) por una coalición conformada por Brasil,
Uruguay, Corrientes y Entre Ríos, trajo las siguientes consecuencias: la
caída de Rosas, el encumbramiento del general Justo José de Urquiza
como presidente de la Confederación Argentina; aunque el Paraguay no
participó, a pesar de haber sido invitado con reiteración, le fue muy
beneficioso: la Confederación Argentina -a instancia del Brasil-
reconoció la independencia de Paraguay. Este hecho facilitó el
reconocimiento de los países europeos. "Las independencias de Paraguay y
de Uruguay pasaban a constituirse en pilares de la estrategia británica
de apertura del Río de la Plata y sus aguas interiores al tráfico y al
comercio internacional" (e).
La apertura al mercado europeo era muy importante para la
consolidación de la independencia del Paraguay; sin embargo para la familia López, que era dueña absoluta del país, era motivo de preocupación. La influencia que podría causar
sobre los ciudadanos paraguayos, la política y cultura importadas de
Europa, podrían corroer el sistema de la política interna paraguaya
muy favorable a los intereses particulares de los López, que mantenía
sojuzgado a los paraguayos. Este espíritu prevaleció en todos los
tratados firmados desde 1853 con Gran Bretaña y otros países europeos.
Es decir, absoluto respeto al régimen de gobierno del Paraguay y al
sistema económico del "capitalismo de Estado" o monopolios comerciales
del Estado; tal como afirma Alberdi, el despotismo legalizado por la
Constitución de 1844.
En 1853, Gran Bretaña nombró un
cónsul permanente en Asunción, que ejerció funciones hasta 1859, porque
fue retirado por las dificultades que el presidente López ponía para el
cumplimiento de sus
funciones. Un intento de Carlos A. López de renegociar el tratado
comercial de 1853 fracasó, porque gran Bretaña deseaba cláusulas más
liberales y la garantía de acceso al comercio hasta Coimbra.
La colisión de un buque paraguayo y otro británico en 1858, y el
encarcelamiento de Canstatt, un subdito inglés, en 1859, pusieron al
borde del rompimiento de las relaciones entre Paraguay y Gran Bretaña,
pero quedan formalmente interrumpida las relaciones en una decisión
unilateral del gobierno inglés. Recién en 1862, se firma nuevo acuerdo,
pero Gran Bretaña no nombra a un nuevo cónsul en Asunción y el encargado
de negocios en Buenos Aires, Edward Thornton, es el que mantiene
contacto con el gobierno de Paraguay. Thornton tenía instrucciones de
impedir que Solano López utilizase en sus disputas con los países
vecinos a Gran Bretaña, y lo "caracterizaba al presidente general López
como aún más tiránico que
su padre, ..." (Juan C. Herken K. y María I. Giménez de Herquen), (c).
A partir del reconocimiento de la independencia de Paraguay por Gran
Bretaña empezó un comercio más fluido entre ambos países. Paraguay
llegó a importar de Gran Bretaña bienes de consumo, especialmente
productos textiles por 300.000 libras esterlinas al año. Lo que estamos
queriendo demostrar es que Gran Bretaña no tenía motivo para interesarse
en la destrucción del Paraguay porque amenazaba su economía como
sostienen los revisionistas. Justamente fue "Gran Bretaña el país que
más capitalizó económicamente respecto al intercambio de servicios y
mercancías con el Paraguay" (Herken Krauer), (c). Los proyectos de
infraestructura (astillero, fundición de Ybycuí, ferrocarril, telégrafo,
etc) fueron cubiertos en su mayoría con bienes británicos, y los
expertos y técnicos extranjeros (peritos en construcción de barcos,
pilotos de
buque, médicos, químicos, ingenieros militares, etc) que los
implementaron vinieron a su vez en su gran mayoría de Inglaterra.
Paraguay era un país que mantenía una política económica especial, pero
de ninguna manera se mantuvo cerrado a las manufacturas británicas. De
Hecho, los productos ingleses cubrían el 75 por ciento de las
importaciones paraguayas, casi todas proveídas desde Buenos Aires, en
transacciones controladas por comerciantes británicos que usaban como
práctica el otorgamiento de créditos a ocho meses de plazo" (Josefina
Plá, mencionado por Herken Krauer en obra cit.).
Coronel Teodoro R. Delgado
Viernes, 12 de octubre de 2012
REFERENCIAS.
(a)
Francisco Doratioto, historiador brasileño, residió en Paraguay por
ocho años para escribir su obra "Maldita guerra", 3a. Edición, Buenos
Aires, Emecé Editores, 2008.
(b) Cunninhame Graham, subdito
inglés, recorrió el Río de la Plata, y en los años 1873 y 1874 residió
en el Paraguay para observar
los territorios devastados por la guerra y recoger las opiniones de los
sobrevivientes. En 1933, después de dejar su banca en el Parlamento
inglés publicó su libro "Retrato de un dictador", en Londres. Editorial
el Elefante Blanco, Buenos Aires, 2001, Págs. 15 y 16.
(c)
Juan Carlos Herken Krauer y María Isabel Giménez de Herken: "Gran
Bretaña y la guerra de la Triple Alianza". Los editores del libro dicen:
"Este estudio reconstruyen la visión de los acontecimientos desde la
perspectiva europea y en particular desde la de Gran Bretaña, situando
al observador en la época". Imprenta Editorial ARTE NUEVO, Asunción,
1983.
(d) Cecilio Baez: "La tiranía en el Paraguay", Ñandutí Vive e Intercontinental Editora, Asunción, 1992.
(e)
Cnel. Arturo Bray (1898-1974), considerado la pluma más galana de la
literatura paraguaya; escribió numerosas obras entre ellas "Solano
López, soldado de la gloria y del infortunio".
Carlos Schauman Editor, 3a. Edición, 1984.
(f) Juan Bautista
Alberdi (1810-1884). Jurista y político argentino, redactó las Bases
para la organización política de la Confederación Argentina (1852). Fue
opositor a ultranza de Mitre.
(g) León Pomer: "La guerra del Paraguay: gran negocio". Impresiones Schmidel, Buenos Aires, 1968.
(h)
Natalicio González: "La guerra del Paraguay: imperialismo y
nacionalismo en el Río de la Plata". Editorial Sudestada, Buenos Aires,
1968.
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